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sábado, 4 de julio de 2015

La vida es un sueño

Despertarme un día desorientada y darme cuenta que estoy durmiendo en mi cama de Buenos Aires. Despertarme otro día y encontrarme en un hotel 4 estrellas en Bogotá y a los 3 días en un hostel en Lima para luego terminar durmiendo en la casa de otro amigo en la misma ciudad.
En esto se convirtió mi vida después de India. Sorpresas por todos lados. Esto de no armar planes demasiado estructurados me está empezando a gustar.
Una de las razones principales de volver a Argentina, además de estar con mi sobrino y toda la gente linda que tengo allá, mi intención era venirme a Colombia a hacer el instructorado de El Arte de Vivir. No comenté mucho, porque faltaban dos pasos fundamentales: aplicar y que me aceptaran.
Cuando llegué a Buenos Aires decidí que no quería volver a trabajar el siguiente lunes. Sentí internamente que necesitaba un tiempo de "ver qué pasaba".
Y el "ver qué pasa" no deja de asombrarme.
Son las 6.26 am en el aeropuerto de Bogotá, después de una noche de charlas y aventuras en este tipo de lugares que tanto me gustan.

Me encanta recapitular lo que pasó en el último tiempo y cómo fui llegando al lugar en el que estoy.
Era principio de este año 2015 y entre los objetivos que me anoté (esa listita que hago todos los años y luego no sé ni qué puse ni si en algún momento lo termino cumpliendo) estaba el hacer el TTC (Teachers Training Course) para volverme instructora del curso básico de El Arte de Vivir. Lo hablé con Guruji, me dijo que mejor lo hiciera en Argentina. Y de pronto llegó el mes de abril y ya era hora de tomar acción y aplicar para tomar el curso.
Mis meses en el Ashram fueron de muchas idas y venidas en mis decisiones: que me quedo, que me voy, que qué hago. Días antes de la fecha de mi vuelo a Argentina (el que había pospuesto para fines de mayo) sentí que tenía que volver y que tomar el instructorado sería una de las razones más importantes para hacerlo.
Sin saber si me aceptarían o no, volví. Sin saber si en julio tendría que estar en Colombia, decidí no volver a trabajar y apostar a que mi foco solo sería prepararme para hacer el instructorado. Diez días más tarde, me llegó la confirmación de que podía participar del curso. Saqué el pasaje.
Aproveché que Guruji estaría en Colombia días antes del TTC y viajé un tiempo antes.
Así que sin demasiado previo aviso, sin haber terminado de ver a todos los que quería ver en Buenos Aires, me estaba subiendo a otro avión que me llevaría a Bogotá.

Pasé unos diez días de aventuras, de presenciar momentos históricos, visitar lugares en los que nunca pensé en estar y sacar un pasaje de un día para el otro y encontrarme en Lima. Ese viaje sí que no lo esperaba.
En esta visita por Latinoamérica Sri Sri Ravi Shankar recibió homenajes y premios en Perú y en Colombia por su contribución a una sociedad sin violencia y sin estrés. Se reunió con presidentes, alcaldes, empresarios, estudiantes y miles de personas necesitadas de vivir libres de estrés y de violencia. Estuvo en Cuba siendo mediador de paz por el conflicto colombiano con las FARC.
Siempre supe que Guruji estaba cambiando el mundo: su intervención en Irak, en el Líbano, pero todo esto es tan lejos de casa… Fue recién después de este viaje que realmente tomé dimensión de que lo que está haciendo es INCREÍBLE. Y que todos somos parte de esta Era. De este Presente.
La violencia está por todos lados: desde la vuelta de la esquina, la villa y hasta nuestras propias casas. Pero recién tomé conciencia de la magnitud de la labor de Él cuando lo viví tan de cerca.

Ahora, después de todo esto que viví se viene mi último tramo antes del instructorado y no puedo más del agradecimiento por este camino que llevo recorriendo. Un camino que es hermoso, que es sinuoso, que tiene montañas y valles, pero que aprendí a atravesarlo con una sonrisa venga lo que venga. Hasta cuando lloro, hasta cuando me enojo, hasta cuando me da bronca, hasta cuando me pongo nerviosa, hasta cuando me pongo indecisa. Venga lo que venga: UNA SONRISA.
Y esto parece un sueño. Un sueño del que uno se despierta y vuelve a soñar y así. Una vida de locos.



jueves, 25 de diciembre de 2014

Heavenly Peace

Mágico de principio a fin fue este día navideño. Así que me sobran ganas de compartirlo aunque me faltan palabras.
Estoy.
Emocionada es la palabra?
Disfrutando de eso que siento adentro.

Hoy sonó el despertador a las 5.15 am como todas las mañanas. Me había ido a dormir como a las 2.30, pero tenía un entusiasmo adentro. Como si fuera la primera navidad de mi vida.

Salí de mi cuarto a las 6. Llegaba tarde a mis prácticas en grupo. Todas las mañanas hacemos dos horas de prácticas en las que primero hacemos yoga, luego las técnicas de respiración y por último meditamos.
Salí de la meditación con una paz.

Mientras caminaba al desayuno llamé a casa en Buenos Aires. Todavía no eran ni cerca las 12 allá y yo ya las había festejado, ya me había ido a dormir y levantado. Muy loco.

Hermoso despertar.

Después del desayuno nos invitaron a los internacionales que estamos haciendo Seva a festejar Navidad a la Secretaría del Ashram. Guruji (así le decimos a nuestro maestro) no está ahora acá, pero tuvimos el placer de compartir con Swamiji Parantej (un maestro con una luz impresionante), nuestra coordinadora de internacionales y la secretaria de Guruji.
Ella nos compartió el video con el mensaje de Navidad que dio Guruji anoche en Alemania. Lo pueden ver acá. No tiene desperdicio. Comimos pan dulce a lo indio. Riquisimo y té indio (un especie de te negro con leche y especias).

Me tomé el día libre. Sin cumplir horarios de mi Seva. Así que me pasé toda la mañana limpiando mi cuarto y lavando ropa. Parece aburrido. Pero es uno de mis grandes placeres. Hacer orden. Dicen que ordena adentro. Y así lo siento cada vez q lo hago.

Al mediodía fuimos con Fer y Carlitos (el brasilero al que le estuve traduciendo), mis dos grandes amigos en el Ashram, a meditar a Sumeru Mantap (el viejo Ashram). Un lugar con una energía muy especial. Es al aire libre y tenes la vista desde la colina.
Salí de meditar con una paz. Y a almorzar.
Teníamos comida especial. Todos los días la comida es riquísima. Esta vez además tuvimos postre dulce. Delicias de la India. (Ya haré un capítulo aparte de la comida).

No pude con mi genio a la tarde y después de ir a averiguar sobre trenes para febrero cuando me vaya me fui a la oficina a hacer servicio. Cuando me sentí completa volví al cuarto y luego de la siesta: yoga y meditación y de ahí a Satsang.

Hermoso. Se me caían las lágrimas de la emoción. Hacía mucho q no me emocionaba así de alegría.

Es jueves y no está el Guru, así que nos tocó Guru Pooja. Guru Pooja es una práctica ancestral en la que se le agradece a todos los maestros. Un viaje de ida. Se canta en sánscrito. Es hermoso. Te hace entrar en meditación. Estás tan ahí en el presente. Tan ahí.

Todo el Satsang me llenó de emoción. Estar ahí sentada. Con tanta gente.

Feeling good about my self.
Beeing grateful for all the things that I have and I don't have.

Y me caían las lágrimas.

Creo q nunca me sentí tan plena como me siento hoy.

Volar pero estar bien en la tierra. Eso es lo que siento. Una sensación extraña.

Disfrutar de la rica comida, de las risas, de las conversaciones mitad en inglés, mitad en portugues, mitad en castellano.
De las miradas y sonrisas con la gente. Gente apasionante me cruzo acá.

Mientras comía pensaba en escribir esto, para hacerlo eterno de alguna forma.

Porque sé que esto también lo tengo que dejar ir.

Los momentos van y vienen. Las sensaciones van y vienen. Los sentimientos van y vienen.

Lo que queda es el Ser. Ese que estoy experimentando en este momento que me siento tan presente. Dejarlo eternalizado hace que cada vez que me aleje de él, algo me llame a volver.

Me entrego. Entrego este momento hermoso. No hay otra palabra que se me venga. Simplemente eso.

El mensaje de navidad de Guruji me acompañó todo el día.

La navidad de donde proviene es en un momento en el que la naturaleza está durmiendo, está hibernando. Si recuerdan, la carta que saqué cuando me subí al avión. Y que de ese silencio y tranquilidad surge esta celebración de alegría y amor que es la Navidad.
Cuando estás quieto y en silencio nace el mensaje del amor. El amor sale de mirar hacia adentro de uno mismo.
Dormir en la paz celestial (Sleep in heavenly peace) como dice la canción, es cuando la mente pequeña que es como un niño dependiente duerme en la falda del Ser universal. Cuando estos están lejos. Hay caos y confusión.
La paz real, la holy night, llega cuando ambos se juntan. Entonces cuando el Ser indivual se une al Ser cósmico surge la Heavenly Peace.
Y eso es meditación. Cuando ambos se unen.
Y por eso los regalos. Cuando la madre y el hijo se unen.

Traigamos paz al mundo. Sin paz no hay prosperidad, sin prosperidad no hay felicidad.

Estar en el momento presente. Eso es meditación. Eso es ser un Yogui diría Patanjali.

Recibí todos los regalos del mundo hoy. Materiales y espirituales.

Les deseo eso también a ustedes.
Con todo el amor.